Hola, soy Cristina, tengo 26 años y hace tan sólo unos meses que empecé a ejercer como médico.
Un día mi hermana vino a mi consulta. Al principio noté cierto nerviosismo en su rostro, pero en su cara había dibujada una sonrisa. Nada más entrar me dio un abrazo. Pensé que venía de visita, pero poco a poco, tras nuestra entretenida conversación sobre citas desastrosas, noté como sus manos se entrelazaban sudorosas.
Poco a poco sus labios se separaron para pronunciar unas terribles palabras. Secamente dijo: “Tengo cáncer”.
Mis ojos se emborronaron y por mis mejillas corrieron con rapidez unas amargas lágrimas.
Me levanté velozmente y la abracé con firmeza… nos quedamos bastante rato abrazadas.
A continuación la expliqué las soluciones que había, pero ella, cuando tan sólo había empezado la explicación me cortó y dijo: “El cáncer se ha extendido por casi todos los pulmones, no me lo detectaron antes porque estaba en la India en una ONG cuando el tumor comenzó. Cogí un resfriado, pero nunca se me pasó… (Su voz comenzó a entrecortarse)”.
No dejé que siguiera hablando, le acaricié la cara y le dije que ya buscaríamos una solución.
Rápidamente me contestó: “Me han dado un mes de vida”, - se quitó la boina color pastel de la cabeza y me enseñó que tan sólo le quedaban unos cuantos mechones.
Al cabo de una semana mi cabeza iba a reventar. Pedí permiso y pasé las tres semanas más alucinantes con mi hermana. Vivimos momentos irrepetibles y la conocí como nunca. En ella encontré algo más que una hermana. Éramos uña y carne.
Lo más triste es que nos juntáramos en el final de su vida.
Cuando supuestamente le quedaban 8 días de vida para su muerte, empezamos a hacer una pelea de almohadas. Su almohada se le resbaló de las manos, se desplomó sobre el suelo. Sus carcajadas de tan sólo hace unos segundos se silenciaron y su cuerpo cayó desplomado haciendo un eco.
Me fijé en su rostro, inspiraba felicidad. Corriendo la tomé el pulso y supe que había muerto. Me abracé a su cuerpo inerte y lloré sin parar.
Ahora comprendo que mi hermana murió feliz y fue la persona más admirable que he conocido.
-----------------
Autor/a: Arash
(2º ESO)
Autor/a: Arash
(2º ESO)
No hay comentarios:
Publicar un comentario